MANUSCRITOS: ECONOMÍA Y FILOSOFÍA. (Carlos Marx)

         

       Los Manuscritos, que han desempeñado un papel tan complejo y controvertido en las interpretaciones del marxismo, no son más que cuadernos de notas. Marx lee, copia citas, escribe comentarios…

       Aunque no piensa publicarlos, y tardarían 80 años en salir a la luz, Marx fija sus pensamientos. La escritura une el monólogo que mantiene el escritor consigo mismo y el diálogo que sostiene con otros (Hegel, los economistas, los utópicos).

         Pero los pensamientos plasmados sobre el papel se prestan a múltiples interpretaciones que no se pueden agotar introduciéndolas en un marco conceptual riguroso. Cabe, pues una gama de interpretaciones de validez admisible.

        Hay que decir también que ni se puede reconstruir el pensamiento de Marx a partir simplemente de los Manuscritos, ni se puede tampoco aducir que es una obra de juventud, mal elaborada y falta de rigor.

       Estos Manuscritos valen por y para ellos mismos, en un doble contexto: la situación teórica de Marx y el movimiento de su pensamiento, así como la situación general de la Historia en Alemania y en Europa.

       Su núcleo central está en la reivindicación del hombre y su esencia, del trabajador que se encuentra alienado, deshumanizado, por las estructuras económicas vigentes. De hecho, este es el punto de arranque para su crítica a la Economía política inglesa, y a las estructuras sociales que defiende, así como a las filosofías de Feuerbach y de Hegel.

        Sólo la praxis económica, la transformación real del sistema capitalista,  servirá para liberar al hombre, mediante la instauración de una nueva sociedad, reflejo de un nuevo sistema económico.

PRIMER MANUSCRITO

1.- Salario

        No es, contra lo que se cree, el valor del precio del trabajo, sino una forma enmascarada respecto al precio de la mano de obra. La renta de la tierra y el beneficio del capital son dos deducciones que padece el trabajo. Pero se da la triste paradoja de que es el salario una deducción que el capital y la tierra dejan llegar al obrero.

        El salario es determinado por una dura lucha entre el capitalista y el obrero, en la que siempre triunfa el capitalista. El salario está siempre condicionado por la situación económica vigente.

2.- Crítica del economista

            Marx no acepta que:

  • El producto del trabajo pertenezca al obrero (pues pertenece al capitalista).
  • Todo se compre con el trabajo (pues el obrero tiene que venderse a sí mismo).
  • El trabajo sea el único precio variable de las cosas (cuando es lo que más fluctúa).
  • La división del trabajo sea positiva (pues empobrece y maquiniza al hombre).
  • Que el interés del obrero coincida con el de la sociedad (pues es lo que más se opone a la misma).

3.- Crítica de la economía política

    La economía política, que tiene por objeto la consecución de una sociedad opulenta, lo que produce es la miseria y la infelicidad de los obreros, pues reduce al hombre a máquina; y el hombre no es un mero animal de trabajo, una «bestia reducida a las más estrictas necesidades vitales», sino que debe cultivarse espiritualmente.

4- El beneficio del capital

  1. El Capital es «cierta cantidad de trabajo acumulado y puesto en reserva» (Smith). Para Marx, el Capital es poder sobre el trabajo y sus productos, adquirido por derecho positivo.
  2. El beneficio del capital está en proporción al capital empleado. El beneficio siempre es mayor que el riesgo de pérdida. Y es mayor, cuanto mayor es la participación humana.
  3. El capitalista invierte donde más beneficios puede obtener, no donde la inversión puede ser más útil para la sociedad. En los países pobres siempre obtienen mayores beneficios.
  4. La dinámica del capital es la acumulación progresiva, hasta dar al traste con los pequeños capitalistas.

5.- La renta de la tierra

        “El derecho de los terratenientes tiene su origen en el robo” (Say).

       La renta de la tierra sigue, más o menos, la misma dinámica que los beneficios del capital. Cada vez se van mejorando y revalorizando las tierras a costa del sudor del trabajador. El terrateniente va en contra del trabajador y en contra de los intereses de la sociedad.

        En cuanto a la propiedad feudal, dice que es tierra extrañada para el hombre; tierra que se individualiza para el señor. Tiene nombre propio, jurisdicción, privilegios…, mientras que el obrero es un accidente de la tierra. Incluso al hijo mayorazgo lo hereda la misma tierra.

6.- El trabajo enajenado

      Marx saca las consecuencias de lo anterior. «La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valoración del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce a sí mismo y al mundo como mercancía.

            .- Enajenación del producto del trabajo: «La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil». 

            .- Enajenación del trabajo: El trabajador está en lo suyo cuando no trabaja, y cuando trabaja no está en los suyo. El trabajo es sólo un medio para satisfacer necesidades fuera del trabajo. El trabajo no le pertenece.

            .- Enajenación de su misma naturaleza: La naturaleza del hombre es universal, genérica. Y en el trabajo, que es creación, realización de su universalidad, hace que la universalidad esté al servicio de la individualidad, del aspecto simplemente animal. De este modo su naturaleza se enajena.

SEGUNDO MANUSCRITO

1.- Capital-trabajo

          El Capital lo define como «el trabajador que se ha perdido a sí mismo». El trabajador tiene la desgracia de ser Capital viviente, pero menesteroso, indigente. Produce el capital, y éste lo produce a él, pero de manera deshumanizada. El trabajador depende necesariamente del capital que él mismo ha producido, y que le es contrario y extraño.

            .- El salario del trabajador pertenece a los costos necesarios del Capital y del capitalista, y no puede pasar las exigencias de esta necesidad.

            .- La producción produce al hombre no sólo como mercancía, mercancía humana, hombre determinado por la mercancía. Lo produce, de acuerdo con esta determinación, como un ser deshumanizado, tanto física como espiritualmente. Produce la inmoralidad, la deformación, el embrutecimiento de trabajadores y capitalistas.

2.- Propiedad privada – trabajo

            .- La propiedad privada es la actividad humana como trabajo, como algo extraño al mismo trabajador. Es también actividad humana como capital, en el que la actividad ha perdido su cualidad humana y social.

            .- La propiedad privada en la tierra no se diferencia del capital más que en el hecho de que son dos formas históricas, pero que están producidas por el trabajo proletario.

            .- Marx observa un antagonismo entre terrateniente y capitalista:

  • El terrateniente piensa que el capitalista es el esclavo de ayer; un farsante que trafica por dinero, egoísta, que engaña, miente…
  • El capitalista considera al terrateniente incivilizado, no ilustrado; piensa que bajo la apariencia de honorabilidad oculta la incapacidad de movimientos, la codiciosa búsqueda de placeres, el egoísmo, el placer particular.

Piensa el capitalista que la propiedad mobiliaria ha dado al pueblo la libertad política, desatado los tabúes de la sociedad civil, ha unido entre sí los mundos, ha establecido el humanitario comercio, la moral pura, la amable cultura.

Su civilizado triunfo es precisamente haber descubierto y situado el trabajo humano en lugar de la cosa inanimada como fuente de riqueza.

   El capitalismo o propiedad privada ilustrada se impone sobre el terrateniente o propiedad privada no ilustrada.

            .- Marx termina hablando de la oposición entre trabajo y capital. Dice que el salario es un sacrificio del capital. E incluso habla de que el mismo trabajo aparece descompuesto en sí mismo y salario. Y que el trabajador mismo es un capital, una mercancía.

TERCER MANUSCRITO

      .- Propiedad privada – trabajo. Critica las teorías de la propiedad privada que sostienen los economistas de la época. Pues, para Marx, la propiedad privada (riqueza industrial, tierra, capital) es producida por el obrero y se levanta contra él.

       .- Propiedad privada y comunismo. Critica el comunismo de Fourier y de Proudhon, pues sigue siendo una expresión de la propiedad privada; es un comunismo utópico, y en él se niega la personalidad del hombre.

      Las relaciones capitalista-obrero los degradan a los dos, como se puede observar en las siguientes palabras: «La prostitución es sólo una expresión especial de la general prostitución del trabajador, y como la prostitución es una relación en la que no sólo entra el prostituido, sino también el prostituyente -cuya ignominia es aun mayor- también el capitalista entra en esta categoría».

      .- Pero lo fundamental de esta tercera parte está en la crítica a la filosofía de Feuerbach y de Hegel. El primero reivindicaba la esencia humana en la sensibilidad, pero no llega a captar que esa sensibilidad sólo tiene realización en la praxis histórica, en las realizaciones sociales de producción.

       Hegel habla de exteriorización, de alienación, de proceso histórico. Pero todo eso se mantiene en el terreno de la idea. Se trata de una dialéctica de la idea, cuando la auténtica dialéctica y la auténtica alienación es resultado de los procesos sociales de producción. Hegel considera que la esencia del hombre es la autoconciencia, mientras que para Marx el hombre es un ser natural que se autocrea en la praxis creativa y de relaciones sociales.

Pepe Correa. Madrid, mayo de 1972

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